Cuaderno / Service as Software
Cómo preparamos una propuesta (y por qué dejamos Word).
Esta semana hemos escrito la primera propuesta comercial de Kenea para un proyecto real: una web de escapadas para viajar con perro. Las tres primeras versiones salieron de Word y no servían. Esto es lo que cambiamos y las reglas con las que nos quedamos.
Autoría: Alfonso del Busto · Publicación: .
Lo que no funcionaba
Las versiones 1, 2 y 3 se generaban con una librería de Word y se convertían a PDF con LibreOffice. Resultado: siete páginas, de las que dos o tres quedaban medio vacías, y un cuerpo de texto de 8 o 9 puntos para que cupiera todo. El documento explicaba mucho y enseñaba poco. No había una sola imagen del producto que estábamos ofreciendo. Cuando lo leímos como lo leería la clienta, la pregunta era obvia: ¿qué me estáis vendiendo exactamente y cuánto cuesta cada opción?
Lo que cambiamos
Pasamos la plantilla a Typst, un sistema de composición de texto que se compila desde un fichero de texto plano, como el código. La propuesta entera es un fichero .typ de 200 líneas y un comando. Eso nos permitió fijar reglas que en Word se rompían a la tercera edición:
- Siete páginas fijas: portada, recorrido del usuario, lo que verá el cliente final, lo que verá quien administra, qué se entrega, inversión y qué pasa después de publicar. Cada página tiene un titular de una línea y una sola idea.
- Capturas reales, no mockups dibujados. Levantamos la aplicación en local con datos de ejemplo y la fotografiamos con un navegador automatizado en escritorio y en móvil. Si el producto cambia, se vuelve a capturar; nunca se retoca a mano.
- Tres opciones en una matriz de quince filas con ✓ y —, una columna sombreada para la recomendada, el precio grande y el IVA siempre a la vista. Nadie tiene que leer tres párrafos para saber qué entra en cada opción.
- Una sección de «qué no hace». En este proyecto, la web registra la salida hacia el hotel pero no cobra la estancia ni confirma disponibilidad. Decirlo antes evita una conversación incómoda después.
- Cuerpo de 10,5 puntos, iconos de línea de Lucide y una regla que ahora aplicamos a todo lo que imprimimos: una página con el tercio inferior vacío es un defecto, no un estilo.
- 01Portada
- 02Recorrido
- 03Producto
- 04Entrega
- 05Inversión
- 06Después
Siete páginas, un titular por página, tres opciones y una recomendada.
El presupuesto va aparte
La propuesta convence; el presupuesto compromete. Por eso son dos documentos. El presupuesto tiene dos páginas: la primera con emisor, cliente, objeto, conceptos, base imponible, IVA desglosado, total y forma de pago (40 % al empezar, 40 % con el recorrido listo para revisar, 20 % al publicar); la segunda con diez condiciones numeradas, sin letra pequeña, y el cuadro de aceptación. Los importes se redondean a céntimos en cada línea, no al final, para que la suma de los tres pagos coincida con el total. La validez es de treinta días.
Qué aprendimos
Que el formato no es cosmética. Cuando la plantilla obliga a que cada página tenga una idea, sobra la mitad del texto y aparece lo que faltaba: la imagen del producto, el precio de cada opción y la lista de lo que el cliente tiene que traer. La plantilla vive en nuestro repositorio, cada propuesta es una copia con datos nuevos y las versiones anteriores se archivan en nuestro SharePoint. La siguiente propuesta tardará una tarde, no una semana.